domingo, 5 de septiembre de 2010

Mensaje sin destino

... No puedo decir qué me gustaba más de él: si su forma de hablar o de escribir o el misterio que lo rodeó toda la vida. O quizás, la manera de tratarme, nunca me habían tratado así, con tanto miedo a que me rompa, con tanta delicadeza, tanta dedicación. Sus frases aún dan vueltas en mi cabeza, en mi memoria: “tus ganas de verme son correspondidas. Yo también tengo ganas de verte pero tienes que aprender a controlar tus emociones y deseos. Es fundamental para tu vida, para ti. Tenlo en cuenta”.


Para cada frase mía, él tenía una respuesta perfecta, hecha a medida. “No nos vamos a ver por ahora, pero  no nos vamos a desesperar por eso. No es bueno que creemos una dependencia (el uno del otro) tan fuerte. Es bello poder estar bien, pero no tiene que ser condición única para estar bien, ¿se entiende?”. “Bonita de mi corazón, no tengas miedo. El miedo te hace dudar, perder oportunidades: no te deja vivir ni sentir. No temas, aprovecha cada momento como si fuese el último. Cuando lo logres, no vas a sentir más miedo.
No más”. Hoy somos amigos, ¿mañana qué? Seremos amigos, amantes, marido y mujer o nada. Pero amigos podemos ser siempre. Depende, una vez más, de nosotros. "Las cosas Claras". "No te apures a buscar una relación estable. "Las cosas se van dando en la medida que nosotros lo permitimos y en el momento que tenga que darse se va a dar. No busques, no fuerces momentos ni decisiones. Relax"
Relax. Era su premisa, que hoy sonaba dulce y hasta cariñosa, en un pedido de tranquilidad para llevar a mi calma espiritual. Es grandioso cómo a través de los años las personas utilizan las mismas palabras pero para expresar significados completamente opuestos. Años más tarde “relájate” tendría idéntico significado que “no me jodas” jajajá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario